Desnudez

Me gusta la desnudez. Me gusta el reflejo de mi cuerpo desnudo en el espejo, sentir el suelo con las plantas de los pies y tocar mi piel, solo mi piel. Me gusta la desnudez pero el mundo no me deja estar desnuda, el mundo en el que vivo censura los cuerpos vivos y da luz a los muertos, el mundo en el que vivo no deja que lxs niñxs vean a dos personas amándose pero les permite oír gritos, ver dolor y angustia. Me gustan los cuerpos desnudos, bellos y frágiles, indefensos y expuestos. La desnudez es privada, tanto que la desnudez de alguien que no suele desnudarse es noticia o un escándalo o un pecado o algo peor. La desnudez es vergüenza, pero también un arma. A pesar de todo, me gusta la desnudez, amo la desnudez por lo que esconde, por lo que significa, por su fuerza y su valor. Desnudarse es aceptarse y cuando te aceptas te sientes segurx y sentirse segurx da poder y eso, es peligroso. Mejor vestidxs, mejor con miedo, insegurxs y débiles.

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Imagen: Raquel Quiroga Photography

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4 Replies to “Desnudez”

  1. Me ha gustado mucho! ¿conoces thenuproject.com? Creo que te gustará, a mí me encantó, sobre todo porque rompe con la normatividad corporal a la que estamos acostumbradas. Me gusta la desnudez, pero me gustaría quitarme del todo el barniz de la vergüenza y poder ser más libre. Un abrazo

    1. ¡Gracias Lara! No conocía el proyecto, he estado echándole un vistazo y me ha gustado mucho 🙂 Este verano me desnudé por primera vez en la playa, ¡sí! y nunca antes me había sentido tan libre, fue maravilloso. Algo que nos puede parecer tan simple y natural como desnudarse, y que esconde tanto tabú.

  2. Aquí llega el pesado de turno. Una vez haciendo zapping di con un documental de una tribu de algún lugar de Sudamérica. Debía hacer calor porque todos iban casi desnudos. La abuela, la más vieja del grupo, se mecía desnuda en su hamaca. Había una hora del día en el que todos los niños y las niñas iban a darle un masaje a la abuela, porque le dolían los huesos. Iban y la masajeaban con sus manitas, y se lo pasaban bomba tocando a la abuela por todas las partes de su cuerpo y eso a ella la relajaba y a ellos les divertía y todos los hacía felices. Me quedé pensativo, porque jamás podría imaginarme a mí mismo haciéndole eso a mi abuela. Y ellos parecían tan felices y desenfadados, sin ese desprecio que nosotros sentimos hacia el cuerpo anciano.

    1. No me gusta el concepto que tenemos de la desnudez esta parte del mundo, como el concepto que tenemos de tantas otras cosas, como por ejemplo de la vejez. No sé si es culpa de nuestro concepto de belleza y fealdad o del excesivo valor que le damos a la juventud, o de ambas, del excesivo valor que le damos a lo que consideramos un cuerpo joven y que a la vez entre dentro de los cánones de belleza. Aun así, no entiendo por qué algo tan natural como es el propio cuerpo (después de todo, todos tenemos un cuerpo), suponga tantos problemas y tabúes. Un día en clase hablábamos de algo relacionado: a las marcas, al mercado o como lo queramos llamar, le interesa que siempre tengamos complejos y que nunca estemos contentos con nuestros cuerpos para justificar la cirugía estética, la venta de cremas o la operación bikini. Nuestros cuerpos hacen dinero, la infelicidad y el siempre querer más hacen dinero.

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