De discoteca: guía de supervivencia

Empieza agosto y yo voy a estrenar el mes con un post. Un post que me va a sentenciar como ‘aburrida’ y ‘vieja’, pero no me importa, ya estoy acostumbrada. No me gustan las discotecas, nunca me han gustado y admito que me costó admitirlo, por eso de sentirme un poco bicho raro cuando la gente a mi alrededor empezaba a ir a discotecas y yo no aguantaba (y sigo sin aguantar) hasta más de las 4 am. Me gustan los pubs, me gusta pasar la noche tomando algo y escuchando música con amigxs hasta las tantas de la madrugada pero no me gustan las discotecas. Y desde que me puse las gafas violetas me gustan menos, qué le vamos a hacer. Así que he decidido describir las típicas situaciones con las que os podréis encontrar si salís de discoteca y una pequeña guía de recomendaciones para feministas.

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La tortura empieza en casa con ‘el clásico’: ¿qué me pongo? ¿Opto por el típico vestido, tacones, alisado de pelo y tres kilos de maquillaje? ¿O mejor por el menos típico pero más eficiente ropa cómoda, zapatos cómodos? Desde hace unos años para acá opto siempre por la segunda opción (una gozada, lo juro). Sin embargo, cuando llegas a la discoteca te das cuenta que el 90% (así a ojo) de chicas asistentes eligen el primer atuendo con la opción de ‘cambio de zapatos altos a bajos’ en una media de 2 minutos a 2 horas desde la entrada en el recinto. No voy a mentir, yo también he hecho eso alguna vez, pero de repente un día me planté y dije: ¡Por qué narices tengo que ir incómoda toda la noche! ¡Por qué narices ellos van con zapatos planos! Y lo más importante, ¡por qué narices tengo que ir toda la noche cargando con dos pares de zapatos si me los voy a cambiar nada más entrar! Perdonadme, pero me parece un sinsentido.

DSC03949Después llega la entrada a la discoteca (entre medias puede haber cena, el típico botellón en un parque o un combinado de ambos, al gusto de del/la consumidor/a) con los típicos horarios para chicos y para chicas y distintos precios: ellos pagan, ellas no, ellas entran gratis con copa, ellos gratis sin copa, ellas entran gratis antes de la 1, ellos antes de las 12:30, ellas entran gratis, ellos no bajo ningún concepto, ellas entran gratis si van desnudas, ellos… Bueno, os hacéis una idea. Y aquí llega el momento de citar uno de los comentarios que más hombres nos dicen a las mujeres cuando hablamos de este tema: ‘Pero, bien que luego cuando vais de fiesta os gusta entrar gratis y no os quejáis’ Lo siento chicos, machirulos o lo que seáis, es un comentario poco efectivo con nosotras, las feministas. ¡Estamos totalmente en contra de este tipo de medidas que lo que hacen es rebajar a las mujeres a la calidad de ganado-presas- objetos, al servicio de un grupo de hombres hormonados, borrachos y babosos! ¡No! ¡Basta!

Una vez dentro puede que quieras cortarte las venas cuando empiecen a poner ese tipo de canciones, ese, tipo, de, canciones, que dicen cosas como: ‘ay mamita que vien te ves’, ‘yo voy a darte por tu bum bum bum’ (sí, dice eso), o que sientas la tentación de hacer un discurso feminista cada vez que un tío se acerca babosamente al lugar en el que te encuentras o ves a una chica que no defiende su cuerpo y sus derechos como a ti te gustaría. Pero, lamentablemente, no es lo más recomendable. (Aquí es cuando alguien me dice, Laura, tienes que aprender a relajarte, lo siento, lo siento ¡no puedo! ¡Viviré siempre amargada en un mundo machista!).

Así que, para todas las feministas que queráis ir a una discoteca ya sea para contentar a unxs amigxs o para hacer un estudio sociológico (que da de sobra) he hecho una pequeña guía de supervivencia para discotecas:

  1. No vayas a discotecas (recomendado).
  2. Si decides ir, ve cómoda, concéntrate en tu grupo de amigxs y no en las personas que pasan a tu alrededor.
  3. Ve a decirle al/la DJ que ponga otro tipo de música, digamos… menos sexista. Vale, pasará de ti pero por lo menos lo intentas.
  4. Cuidado con los baños, lleva pañuelos de papel e intenta tocar esas puertas y grifos lo menos posible (no tiene nada que ver pero… ¡cuidado!)
  5. Bebe agua, no mezcles varios tipos de bebidas y haz pis cada cierto tiempo (tampoco tiene nada que ver pero ayuda con la resaca).
  6. Por último, si no puedes soportarlo más, explota en una espiral de rabia y diles a todxs lo que piensan convirtiéndote en una ‘spoilsport’ y consiguiendo que tus amigxs nunca vuelvan a pedirte que vayas a discotecas (al final sales ganando).

Y con un poco de humor (y resaca) me marcho.

¡Buen verano!

Imágenes: propias

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