El abdomen perfecto

No veáis que disgusto me he llevado esta mañana. Vamos a ver, soy mujer y como mujer que soy (ahí va estereotipo) en más de una ocasión me he sentido a disgusto (vaya por dios) con mi cuerpo, pero puedo decir, que más o menos me siento a gusto conmigo misma y he vivido durante toda mi vida con este convencimiento. Pero resulta que hoy he descubierto que existe un tal ‘abdomen perfecto’ y  que no es el mío.

Me explico. Yo me he levantado como cada mañana, me he aseado y vestido, he desayunado y cuando he encendido el ordenador para trabajar me ha saltado una noticia en el diario El Mundo en la sección lifestyle (léase con acento british), que decía ’10 mujeres con el abdomen perfecto y cómo conseguirlo’. Entonces he empezado a mirar las fotos y me he dado cuenta de que, ¡mi tripa no es como la suya! Y claro, en ese momento mi cerebro ha establecido una relación lógica (guiño a mi amiga ibicenca Lara) y se ha dicho: si estas mujeres tienen un vientre perfecto y mi vientre no es como el suyo, mi vientre no es perfecto (creo que lo he hecho bien).

1795727_287650071359844_336153084_nEntonces se han establecido un montón de conexiones neuronales en mi cerebro y mis ojos han leído rápidamente como se puede conseguir ese tal vientre perfecto, ya que se supone que si es perfecto es bueno, pero, ¿quién establece lo bueno y lo perfecto? ¿Lo bueno y perfecto es igual aquí que en Pekín que en Sudán? ¿Dónde está el comité que establece la perfección? ¿Quién puede acceder? (Dudas y preguntas que me han ido asaltando).

Total que he leído todos los ejercicios que se pueden hacer para tener un vientre perfecto, os lo resumo: abdominales variados y comida sana. Entonces se me ha acelerado el corazón y he empezado a repasar todo lo que comí la semana pasada y la anterior, las veces que salí a correr y hacer ejercicio e inmediatamente mi cerebro a hecho un planning de días en los que podría apuntarme al ‘gym’, salir a hacer ‘jogging’ o ‘footing’ y hacer muchos abdominales (¿existe alguna palabra chula para decir abdominales?) Y en ese momento en el que estaba a punto de perder la razón, algo en mi cabeza, un engranaje, una palanca, un ‘algo’ se ha activado y ha dicho: ‘oye tú, que a ti te gusta tu tripa, ¿qué haces? Oye tú, que tampoco estás tan mal, ¿por qué te obsesionas?’.

Que quede claro que con este irónico texto no estoy manifestándome en contra del ejercicio físico y la comida sana. No. Hay que comer sano y hay que hacer ejercicio para disfrutar de buena salud y sentirnos bien, de hecho el otro día leía otro arículo que hablaba sobre los riesgos del sedentarismo en el que alertan sobre los males de esta forma de vida cada vez más arraigada en nuestras vidas llenas de obligaciones y oficinas. No, con este texto me manifiesto en contra de los cuerpos considerados perfectos, me manifiesto en contra de la opresión de la perfección, de los modelos de feminidad, de los corsés, de todas esas imágenes de mujeres consideradas “perfectas” a las que nadie les ha preguntado si se sienten perfectas.

Por favor, dejen de decirnos qué es perfecto y si eso, ayúdennos a sentirnos perfectas tal y como somos.

Foto: Raquel Quiroga

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s